
martes, 1 de junio de 2010
Crimen impune de Israel?

lunes, 10 de mayo de 2010
Nubes de mayo

Y así con los primeros días de este mayo, oclusos de grises nubes repletas de luz y agua, guardan ocultos los colores que explotan en campos y balcones. Serán verdes radiantes de verde. Rojos rebosantes de rojo, que se fusionan con anaranjados y amarillos vivos, que acompañan el tapiz por donde reina la luz de los blancos.
jueves, 22 de abril de 2010
viernes, 9 de abril de 2010
A este abril
miércoles, 31 de marzo de 2010
Librería Relieve, al cabo marzo

viernes, 12 de marzo de 2010
A 9 días de la primavera, muere Miguel Delibes

A doce días de marzo, esta mañana fría, de tamiz plomizo, el despertar te encoge y es entonces como ese mismo cielo se torna apacible y el viento transporta finísimos copos de nieve. Ha muerto Miguel Delibes. Fuera hay 0 grados. En una de las cornisas que están frente a nuestra ventana, se posa un alado amigo, Chiquitín. Este colirojo tizón, se acicala su plumaje colorido, como si supiera que le estamos mirando. Súbita ocupa su lugar una paloma gris, que expulsa a nuestro querido amigo, como apabullan los grandes a los chicos. No puedo evitar abrir la puerta y en acto vengativo, decido espantarla. Al poco, el remordimiento avisto.
0 grados, a lo sumo 1. Esta ciudad castellana, se ha quedado helada. Muda. Sus gentes pululan herméticas envueltas en sus ropajes abrigos. El viento choca con ellos y mueve sus cabellos y sus envueltas telas. Nadie habla con nadie, nadie mira a nadie. Este invierno, como suelen serlo, ha arrancado otro Olmo Viejo, que no podrá ver más la luz en sus ojos. Cuando un 'olmo' muere, al lado puede verse un ciprés ondulándose en el viento. El ciprés que guarda a los muertos y las pequeñas formas aladas vuelan sobre el horizonte yerto.
¡Ciudad, el campo está vacío! En silencio, envuelto en luto, como los días de caza. Campanas huecas resuenan graves a lo lejos. La tierra se resquebraja y el caminar descalzo deja las huellas de aquel niño. Tierra, polvo, lomas, lindes y laderas. Esta tierra que en mi puño, seca, muerta, hasta que el agua te vuelva reverdecer de primavera.
Flores de invierno, como los poemas yertos, cristalinos, sin perfume circundan coronas, condolencias y lamentos. Las palabras dolor y heridas, se depositan como frágiles notas de silencio. Las escritas, sentidas, ungüento de callado lamento, impregnan el papel recuerdo, lápidas palabras, sentimiento, afecto: un breve soneto.
La luz atraviesa nuestras vidas,
Maestro,
Adiós,
Querido.
viernes, 19 de febrero de 2010
Viaje a Kafka, Belleza I

lunes, 8 de febrero de 2010
Viaje de Acuarelas

La alegría de los colores. De un viaje a otro, la caja guarda pequeñas porciones de luz de aquí y de allí, y habla de como las gotas del recuerdo impregnan los blancos papeles del cuaderno. Regalos guardados en la memoria retina de cuantos pasos acompañan al camino alegre de lo vivido. Recuerdo esos lugares, espacios-momentos, como algo único. Al mirar a esta caja de acuarela, viajera-compañera, no puedo por menos que alegrarme al verla de nuevo.
miércoles, 13 de enero de 2010
Lhasa de Sela, su poesía musical vive

Lhasa o los poemas cantados
Fue la Navidad de hace 4 años, cuando descubrí la música de Lhasa.Un día de invierno, en un corto viaje en coche que, amablemente me invitó una amiga. La música que sonaba era tan diferentemente bella como maravillosamente poética. El pasado 5 de enero, recibí un mensaje en mi teléfono también de una amiga, en el que me daba la triste noticia.'El día 1 de enero, Lhasa había muerto de un cáncer de mama'. No pude tan siquiera contestarla. Simplemente fui a los estantes del mural a buscar su música...
Su último trabajo, epílogo de su corta carrera y cantado totalmente en inglés,es de una belleza sobrecogedora. En su página web, mudos por el terrible golpe, aparece aún su último post en el que anuncian la cancelación de su gira. Leerlo te encoje el corazón.
(Su nombre en azul, enlaza con su web)
Lhasa de Sela, -'soy un punto negro que anda, a las orillas de la suerte'-, el adios de un ángel.
La poesía de Lhasa vive en nuestros corazones.

