Mostrando entradas con la etiqueta Esperanza Ortega. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Esperanza Ortega. Mostrar todas las entradas

miércoles, 24 de febrero de 2016

Al hilo sensible como esperanza

Al hilo leído, sensible como esperanza, la que nos hace comprender si obramos bien y en consecuencia, trasmitimos, nuestras aportaciones, a un mundo, el nuestro, legado a venideros eslabones.

 Las Cigüeñas... ¿no volverán? 
  –Esperanza Ortega–

Sí, ahora pierden su esperanza las cigüeñas, anteriormente fueron los vencejos, lo que sufrieron que les taparan las oquedades donde anidar en las iglesias y conventos, como una gran proeza ignorante en las restauraciones arquitectónicas de nuestro patrimonio, como el del archivo municipal (antigua iglesia de San Agustin), o el Patio Herreriano, por citar las próximas. Otros fueron, los ignorantes gobernantes, –recuerdo un excelente artículo sobre ello en el Norte– que se dedicaban a romper los nidos de los aviones comunes y golondrinas de nuestros insignes edificios. Como si no hubiera habido tamaños atropellos en lo tocante al urbanismo vallisoletano. Luego vinieron las modas concertinas para repeler a las familiares 'ratas voladoras'. El resultado en poco tiempo, un dantesco desfile cojeante de muñones por las plazas y plazuelas. Así que la cosa pinta, me temo, como pintó siempre. Si tienen la gran suerte de pertenecer a una comunicad de corazones sensibles y de mirada atenta, puede que estas y otras punibles acciones no las vean sus ojos. Al hilo de los vencejos, contaré ya que me he puesto, que un día, el primer verano en Simancas, me encotré una cría en el suelo cerca de la iglesia, que al parecer aún no le había llegado el momento de volar. A este encuetro, le siguió otro con alguien que vestía también de negro. Era el anterior párroco. De la escueta conversación sobre el asunto, se me quedó grabada su nula humanidad, cuando sentenció con la frese: "seguro que ha sido la madre la que le ha tirado del nido". A posteriori, me enteré que el sujeto entre predicado y predicado, le daba a la escopeta de caza.

miércoles, 23 de abril de 2014

El limpio buhonero


El limpio buhonero

*algo sucede
algo asciende en silencio
por estas escaleras

sus ojos no lo ven
aunque sienta en los pies el roce súbito
de aquel viejo zapato

ahora
una mano se abre
un corazón renuncia a respirar

y allá arriba responde                                                                 *
el habitante del tejado 

el limpio buhonero                                                  © 2001 Esperanza Ortega
aguarda
sobre el mástil
                                                                                                   *
el que extiende los toldos amarillos                                                                                     
el que vierte la arena cada día                                                       
                                                                                                      
como un sapo debajo de la hoja
sostiene con sus manos este cielo

¿y el vino dentro de las cubas?
¿y la veta de oro?
¿para quién?

¿aque lugar señala
la veleta encendida?

ella contesta sin sus labios
¿sabes?
el limpio buhonero
está cantando para mí*

     *


Con autorización de la autora.