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lunes, 22 de mayo de 2017

Las Tres Vuelan Rojas [ #poesía en #flor }

*

Es la misma flaqueza altiva:
va al tallo en tenue tintineo,
retiene la luz a la vista
y, nubla el gesto en un bostezo.
Es la red de infinitos hilos
que, abriendo corolas al vuelo,
sostienen el frágil suspiro
que ayer te levantó del suelo.
O alfombra de vasos cuajada,
cruzada de flores sedientas
que gana vida y persevera,
y, cada nueva primavera,
en la memoria parturienta,
emula a la cruel pasajera


Belén Martínez Oliete 

*
LAS TRES VUELAN ROJAS

martes, 21 de junio de 2016

Music Day [poeticArt & Song]


Music Day

*{

hoy como si fuera ayer,
*
late la música, sistóle ahora,
*
diástole cae la gota nota,
*
al profundo pozo de cristalina agua,
*
así, como un suspiro despierta elAlma
*
que revolotea entre las flores
*
y el canto de los pájaros

* ]*

© hernándezSegura | Created on June 21th MMXVI * at 9h 8' } 
–I want to transmit that with this poem and this song, that I love it.– … y de paso recordarme y a vosotros lo que fue esta *otraNota* del mismo día en 2013.

https://www.youtube.com/watch?v=b0Jwf-Y1uww

miércoles, 23 de abril de 2014

El limpio buhonero


El limpio buhonero

*algo sucede
algo asciende en silencio
por estas escaleras

sus ojos no lo ven
aunque sienta en los pies el roce súbito
de aquel viejo zapato

ahora
una mano se abre
un corazón renuncia a respirar

y allá arriba responde                                                                 *
el habitante del tejado 

el limpio buhonero                                                  © 2001 Esperanza Ortega
aguarda
sobre el mástil
                                                                                                   *
el que extiende los toldos amarillos                                                                                     
el que vierte la arena cada día                                                       
                                                                                                      
como un sapo debajo de la hoja
sostiene con sus manos este cielo

¿y el vino dentro de las cubas?
¿y la veta de oro?
¿para quién?

¿aque lugar señala
la veleta encendida?

ella contesta sin sus labios
¿sabes?
el limpio buhonero
está cantando para mí*

     *


Con autorización de la autora.

viernes, 17 de enero de 2014

Poética de Invierno de Robert Walser



Volver a la poesía en invierno y no asomarse a la ventana entreabierta que dejó el poeta suizo Robert Walser, sería un acto ajeno a la propia Naturaleza. Esa ventana de finos cristales, la que da de lleno al próximo bosque, ahora está nevado el paisaje, los árboles, el camino. Aún pueden verse las huellas de su último paseo. Por ello, esta mañana en la que el frío es más dulce y el cielo se cierne de luz que presagia el blanco deseo de la nieve, no he podido por menos, que volver a leer y sentir este bello escrito de mi querido poeta Robert Walser y que aquí hoy os dejo.


*        *        *        *       *        *        *        *        *        *
  
POÉTICA DE INVIERNO

“En verano no escribí nunca un poema. La floración y el resplandor me resultaban demasiado sensuales. En verano me ponía triste. Con el otoño se instalaba una melodía en el mundo. Me enamoraba de la niebla, de la oscuridad, que cada vez comenzaba antes, del frío. La nieve me parecía divina, pero más hermosas y divinas me resultaban las oscuras y cálidas tormentas salvajes de la primavera precoz. Durante el frío invierno, relucían y titilaban los atardeceres fascinantes. Los sonidos me hechizaban, los colores hablaban conmigo. Huelga decir que vivía inmensamente solo. La soledad era la novia a la que yo rendía homenaje, la compañera que prefería, la conversación que amaba, la belleza que disfrutaba, la sociedad en que vivía. Para mí no había nada más natural ni amistoso. Yo era un criado generalmente sin empleo fijo. Era lo que me convenía. ¡Ah, la deliciosa y ensoñadora melancolía, el dulce temor, la hermosa y celestial desgana, la afable tristeza, la encantadora austeridad! Amaba los suburbios con sus aisladas figuras de obreros. Los campos nevados se me dirigían confidencialmente… ¡Me parecía que la luna derramaba lágrimas sobre la nieve fantasmagóricamente blanca: las estrellas! Era magnífico. Yo era tan principescamente pobre y tan majestuosamente libre… En las noches de invierno, de madrugada casi, me ponía en la ventana abierta y dejaba que el rostro y el pecho cubierto apenas con el pijama respiraran su gélido aliento. Y entonces tenía la extraña sensación de que todo ardía a mi alrededor. Habitualmente, en aquella remota habitación en que vivía, me postraba de rodillas y pedía a Dios por un verso bonito. Después salía por la puerta y me perdía en la naturaleza”.
            
Robert Walser

                            *        *        *        *       *        *        *        *        *        *