miércoles, 16 de septiembre de 2020

Wool Heart for My Mother. #BellezaÍnfima *}

Wood Heart of My Mother + Mi Corazón de lanaBlanco by Me *}

 

Es curioso o  b  s  e  r  v  a  r  cuando y cuanto el tiempo se detiene sobre el papel imaginario de este post. Ha, ya unos meses y casi tres estaciones y vuelvo alegre con hilvanes de palabras, tras esa hermosa Tormenta de Arena y lo hago esta BellezaÍnfima, que rebosa un trocito de pura lana virgen de mi ovejitaLucera. Es la primera obra, tras la esquila allá por los meses primaverales y que guardara en un saco de rafia blanca. Felizmente, me animé el pasado wekeend y tras descartar por circustancias y vicisitudes llevarla al río a lavar en primera estancia,  me decanté por ponerla en el lecho de la bañera y tras aguas, jabones y algún suavizante de uso familiar, le puse tendida sobre red antimosquitos, mayormente un paño usado en la pasada edición de Hoy Nace Miguel Hernández, que muchos de vosotros sabéis llevó el lema PastoreSpoesía. Puse la blanca y perfumada lana en nuestro tendal de ropa en el balcón ayer al atardecer, que tenía el buen propósito de coger un pañadito para hacerle un regalo a mi madre y mientras volteaba los bellones de lana la de abajo arriba y la de arriba abajo, para que terminara de secarse bien, arranqué es puñito y aquí doy cuenta de esta mi primera obra de Lana Pura Virgen.

 

*  Mi Corazón de lanaBlanco  *

 

Pues bien he aquí esta mi,  prima obra

Un corazoncito blanco, hecho con lana

 De oveja guapa y buena, ay! mi lucera

Que esquilé yo mismo un día y a tijera,

Cuando entonces hablaban los verdes y las flores

Y la primavera entera estaba contenta y serena.

Un corazón he creado, con la suave y blanca lana

Para dárselo a Mi Madre, que lo guarde en su pechera.

Madre, te entrego Mi Corazón, 

Que es blanco y pequeño, pero hecho con cada hebra

De de Pura Lana Lucera, he hilvanado de AMOR

 

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lunes, 23 de marzo de 2020

La Tormenta de Arena

Hace unos días, en pleno confinamiento por el Covid-19, recibí una foto de la página de una cita que me enviaba mi amiga escultora y pintora, Salud Parada. Era una alusión de lo más reveladora y muy poética, dentro del su profundo dramatismo, como ocurre, con la esencia misma de la vida.

La cita es de Haruki Murakami, de su obra Kafka en la Orilla.

Tras unos días ese mensaje guardado, quise ponerlo como imagen de mi perfil y para ello, quise componerlo a modo de círculo toda la cita sobre un fondo que cobrara sentido mismo con el texto. Buscando entre mis fotos, descubrí una serie de atardeceres con el Sol ya oculto, dejando un velo incierto de cálidos colores y las pocas nubes que acompañaban ese horizonte, diseminadas, parecían llevar por sí mismas un mensaje de esperanza. Así corté esa imangen en la que predominan un almendro en el ocaso y un par de nubes, como semblanza de la buenaventura. Así sea.

Hoy, tras una larga conversación por vídeo-conferencia con mi hermano, precedida de una soleada mañana, lo hago público en este mi olvidado blog.