miércoles, 21 de julio de 2010

Café Minotauro (enRecuerdo)

NO A LA CULTURA, NO AL ENCUENTRO, NO AL RECUERDO.
No a la cultura, no al encuentro. No, por que sí, no al recuerdo. Nada de partidas de ajedrez, Ni tampoco, nadie que pueda leer en silencio. Acabemos con la música, que despierta los sentidos. La de siempre, también lo siento. No quiero ver a nadie escribir. ¿Están cuerdos? ¡Ni tan siquiera tiene TV! Tampoco calefacción. El calor de la gente, poca gente, conversando, pensando; vaya usted a saber... nada bueno. Infusiones. A quién le gustan las infusiones Naturales. ¿ Había dicho que son naturales? ¿A quién se le ocurre? Para colmo, cambian todos los meses las paredes. Pinturas, dibujos, fotografías. Todo eso cuelgan, y no se cansan. Pero a quién le interesa el arte. ¿He dicho arte? Dudas tengo que lo sea. Eso se ve por TV, en museos, en salas de exposiciones, en galerías "de arte". Pero esto no. ¿Se imagina, sentado en una mesa, o en la barra y ahí todo eso colgado? Absurdo. Pero no se preocupen, como ha ocurrido tantas veces a lo largo de la historia, el recuerdo no para de enseñarnos cosas. Las modas nos enseñan cosas, la TV nos enseña cosas, este Café, que mantiene la esencia del café que, en otras ciudades, otros países, se conservan como reliquias, no debe enseñarnos nada. Más bien nos molesta. ¡No es para menos! Pero no se preocupen más. Quien atiende les comprenderá. Solo faltaba.

(Extraído de unas hojas de notas de Cafés Gometero, escritas por mi días antes de que el Café Minotauro de Valladolid, cerrara definitivamente sus puertas.)

En el Café Minotauro de la Calle Santuario de Valladolid, tuve la suerte y el honor de colgar mis pinturas en sus paredes en tres ocasiones. Once, Flores i Fiori y Viaje, cuaderno de acuarelas.

Sirvan estas líneas como recuerdo y mi pequeño homenaje al entrañable Café Minotauro que tan bien guiaba tras la barra un maestro: Marcos.