martes, 2 de noviembre de 2010

Paseando de Tejados


De como se miran las cosas según se encuentran, se pueden ver o simplemente pasar desapercibidas. Así de pronto en un paseo tan dubitativo, como lo era la caprichosa lluvia de aquel día, quiso el encuentro caminar hasta el tejado justo al doblar la esquina. En un poco de pendiente, por otro lado característica de este paisaje tan curvo, estaban sobre el plano cristal las siluetas claroscuras que surgían desde el fondo mismo del tejado. Al asomarme con detalle, las inmóviles formas voladoras, ahora con la quietud del silencio, cobraban vida ante la mirada atenta de una linda gatita. En ese su mundo, quieta y sorprendida de mi proximidad, me apresuré a ajustar el objetivo de mi Quinousofructo Yflex al cristal de la escena. Con cierta inquietud en su mirada pero precisa gracilidad, se desplazó un poco hacia atrás ante tan artefacta amenaza. Segura de la falsa alarma, posó paciente hasta los ajustes pertinentes. Era la última fotografía de la película. Ahora, sólo quedaba afianzar la mano sobre el pomo del tejado y de un pequeño salto otear el paisaje. Ocasión esta, no al resguardo de la lluvia.